Monstruo de tres cabezas artículo NVR

El monstruo mexicano de tres cabezas.

Ernesto Barajas

 

Este terrible ser, surge con gran fuerza desde la caída del último mexica. Es el responsable de las históricas desgracias y los actuales padecimientos. A diferencia de la mascota de Hades, el mítico Cerbero “perro de las tres cabezas”, quién resguardaba el inframundo griego. Nuestra, abominación no tiene ningún objetivo más que el empobrecer y joder más y más al mexicano. Cada una de sus cabezas, tiene nombre y apellido: La impunidad, la corrupción y la peor de todas, la indiferencia. 

 

Aquellos que toman la justa de cortar alguna de las cabezas del monstruo, son muertos, martirizados y finalmente, olvidados. Este justo instante, pueden ser cuarenta y tres o setenta mil los sacrificios sin sentido. Según Forbes, a los mexicanos nos cuesta 100,000 millones de dólares anuales la corrupción aunque es una especie de aceite para la maquinaria económica y por ello no se le combate. Somos el número 105 de 176, según el índice de percepción sobre corrupción que hace Transparencia Internacional. Sin embargo, en la misma fuente, México es el segundo país con más impunidad del mundo según el índice global de impunidad, realizado por la Universidad de las Américas Puebla y el Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia de Puebla. Independientemente de cualquier interpretación o análisis sobre las primeras dos cabezas del maldito mounstro, donde la impunidad se manifiesta en el 99 por ciento de los delitos denunciados. 

La indiferencia desbordada, es el mayor lastre. Somos indiferentes, ante el TV presidente Peña, sus lujos ya se trate de la casa blanca o departamentos en Miami, así como de sus estupideces cotidianas. Ni el asesinato de mexicanos, ni la venta de Pemex, o la incursión de Monsanto, la entrega de playas y otros recintos naturales nos ocupa. Somos indiferentes, a que nos destruyan. También lo somos del pequeño dictador Mancera quien convirtió el DF en la prístina CDMX S.A. de C. V. automatizada por tele multas y desde luego los aumentos al metro, gasolinazos y  verificaciones  indiferentes ante la inseguridad. 

Todos, Eruviel en el Edomex, Velasco en Chiapas, Cue en Oaxaca, todos y todas en la clase política tienen algo por encubrir, cola que pisar. Una y otra vez ha sido estridentes las marchas y los reclamos pacíficos, el llanto de padres y hermanos, los recientes lamentos de las madres de colegas como Anabel Flores Zalazar periodista veracruzana.

Carmen Aristegui contaba un cuento en la CIDH donde había una vez una casa blanca... Y también de nuestra criatura, “no hay peor censura que el asesinato a un periodista” y “la impunidad el mayor agravio desde el Estado”. Sin embargo, de que sirve tener periodistas tan entregados valientes como Carmen, que señalan la podredumbre del ejecutivo, para que tantos asesinatos de colegas, de activistas e incluso de mártires. De qué sirve todo ello, en tanto el grueso de los mexicanos aletargados, miedosos, sin decir una sola palabra ni realizar el mínimo acto de defensa del vecino aprovechado que ensucia nuestra la casa  Tal vez, el último golpe del tv presidente sea despojarnos de nuestras garantías individuales, la salud, la educación, el agua, Al fin y al cabo no hacemos nada. Mexicano, ya es hora de despertar y alzar no únicamente la voz. No aislar los movimientos de Oaxaca, o Guerrero. Tenemos que unirnos como un gran pueblo, ya estamos hasta la madre de las políticas de entrega y los corruptos con cheque en blanco.

Que la impunidad, sea castigada bajo la justicia de Atenco o de Tláhuac. La impunidad ha logrado que todos los políticos amasen grandes fortunas, en particular los presidentes y el país se encuentre bajo una deuda pública del 40 por ciento más, es decir más de 7 billones de dólares y 150 mil millones de dólares en deuda externa, o sea 10 veces más que en el 90.

Si Estados Unidos entra en crisis financiera, seguramente que nuestro país será saqueado y el FMI será el peor de nuestras pesadillas. Se ha pulverizado nuestra patria, la dictadura engaña bobos de Peña y la domesticación ciudadana debe concluir de inmediato púes la han llamado reformas estructurales. 

60.4 por ciento de la gente activa, según inegi, no tiene empleo y el 40 por ciento de la población total somos pobres. Ello, claro información con entredichos pues es oficial. 

El grito de ¡fuera Peña! ¡fuera Peña! ¡Asesino!, ¡Atenco, no se olvida! ha sido proclamado una y otra vez, desde las aulas y patios de la Ibero hasta el norte y sur de nuestra república.